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Colombia Canta y Encanta

Colombia Canta y Encanta no sería sólo una propuesta de enseñanza musical. Sería además de esto, una fundación que tendría dos enfoques: la investigación del género y la formación profesional musical. 
Las tarimas de Colombia estaban expuestas, en cualquier festival, para que dos personas amantes de la música andina recibieran los aplausos de los oyentes. Era la poesía de las letras, las historias tras los acordes, el reconocimiento por lo propio y lo que se había creado por años en los relatos de los ancestros. Ellos cantaban poesía en un momento en el que Colombia aún no había olvidado  lo que era contar historias por el ritmo de la música andina.

Silvia Posada y  Guillermo Puerta se unieron en 1989 para crear un dueto. Posada que podía cantar y dominar la guitarra, quería unirse con Guillermo Puerta para que él hiciera la segunda voz y además la pudiese acompañar con otros instrumentos de cuerda.  Así lo hicieron por 21 años, llevándose miles de aplausos y premios que significaban la sonrisa en el rostro de las personas, ganando incluso desde sus inicios como dueto el máximo galardón del género, “Mono Núñez”.

“Hicimos una gran labor en favor de la música colombiana. Pero en un momento dado, entendí que era hora de abandonar los escenarios y sembrar en las nuevas generaciones para que mi vida tuviera un sentido superior. Debía pasar al servicio. Eso hice, luego de que le pedí al universo que me guiara. La vida me rodeó de niños”. Agrega Silvia Posada.

Así fue como en el 2003,  Posada pudo entender la música de otra manera. La idea de crear un proyecto que fuera innovador basado en la música tradicional, tenía que ver con las nuevas generaciones. Si de algo ella estaba convencida, era que la radio comercial no le daba mayor importancia a la música colombiana y si esto pasaba, el público al que Posada le estaba apuntando, no tendrían interés en esta música. En este momento entendió que lo que seguía de la música era enseñarla. A pesar que existen muchos festivales que luchan por preservarla. ¿Alguien se iba a interesar por lo que ya no sonaba?, alcanzó a preguntarse.

Así esbozó la estrategia de promocionar la música colombiana entre los más jóvenes y posibilitar para expandir el patrimonio musical. Con esta idea fundó Colombia Canta y Encanta. Los niños sorprendieron e impulsaron a Silvia Posada para que esto no funcionara por algunos meses. De todas las partes de Medellín salieron niños con talentos, algunos bailaban pasillos y guabinas como si hubiesen nacido danzando, otros tenían voces que inquietarían a un público grande a escucharlos por mucho tiempo y otros eran actores naturales que se podrían potenciar en el escenario. “Es como una revista artística, una puesta en escena muy amplia para el oyente” añade Posada.

Colombia Canta y Encanta no sería sólo una propuesta de enseñanza musical. Sería además de esto, una fundación que tendría dos enfoques: la investigación del género y la formación profesional musical.  Silvia Posada ha estado enamorada toda su vida de la música colombiana, y por lo mismo  ha estudiado sus acordes y lo que estos generan. Gran parte de su tiempo también ha estado dedicado a la composición de estas.

Ahora ella se dedica a la enseñanza y la creación de nuevas letras para los niños. “No se trata de olvidar en el tiempo que estamos viviendo. Lo que hacemos, básicamente, es crear música colombiana, que si bien nos incita a pensar en lo que estamos viviendo, también podemos recordar lo que vivieron nuestros ancestros, que al fin de cuentas es lo que narra la música colombiana”.

Ya van 15 años de este proyecto y para conmemorar los sueños de Posada y todos los niños, se celebrará en Medellín con el Festival Nacional de Músicas Colombianas Colombia Canta y Encanta. En esta celebración participará el Grupo Suramérica, la cantante colombiana María Mulata y el grupo Colombia Canta como invitados especiales.

El festival empieza el 15 de julio y tendrá la duración de cuatro días. Se espera que el acontecimiento sea un encuentro pedagógico, académico y artístico. “La idea es que en los cuatro días del evento se unan el conocimiento, la valoración y la práctica de las músicas colombianas, especialmente en las nuevas generaciones”, comenta la maestra Silvia Posada.

Fuente: el Espectador