CulturaUltimas noticias

Los 6 santos mundialistas más aficionados al fútbol, ejemplos de fe dentro y fuera de la cancha

Imagen creada con Gemini

Tomada de Aleteia.org

Ante el furor que despierta la pasión deportiva por la Copa Mundial de Fútbol 2026, salen a relucir los grandes referentes de las distintas selecciones que participan en el certamen, destacándose por sus habilidades técnicas y estratégicas con el balón. Sin embargo, para muchos, el fútbol es mucho más que un deporte para admirar, pues promueve intrínsecamente valores como el trabajo en equipo, la amistad y el esfuerzo.

En ese sentido, lejos de considerar el fútbol como un hobbie, algunos santos lo vieron como una escuela donde podían ejercitar una serie de virtudes, más allá de la pasión que este deporte despertaba en ellos.

Estos son algunos de los santos que hicieron del deporte una oportunidad para crecer humana y espiritualmente.

Santos futboleros:

  1. San Juan Bosco

Fue un ferviente promotor del deporte entre niños y jóvenes. Él mismo se involucraba en los partidos y, hasta el día de hoy, la comunidad salesiana, fundada por él, organiza sus propias ligas internas, con campeonatos de fútbol sala, torneos 3×3 y competencias mixtas en las que participan distintas sedes y colegios. Incluso existen eventos de gran alcance, como los Juegos Salesianos Internacionales.

Don Bosco afirmaba que un patio lleno de jóvenes jugando era una oportunidad para formar sus corazones y acercarlos a Cristo.

  • San Juan Pablo II

Este santo tuvo una gran afición por el deporte. Antes de ser cardenal, se desempeñó como arquero en el equipo MKS Cracovia y participó en encuentros deportivos locales en Polonia, su país natal. Siempre procuró motivar a otros a practicar esta sana actividad en equipo.

En 2004, creó la oficina «Iglesia y Deporte» dentro del Pontificio Consejo para los Laicos para atender pastoralmente el ambiente deportivo. El Papa mensajero de la paz, como era conocido, aseguraba que esta práctica es un lenguaje universal capaz de superar las barreras de raza, lengua y cultura.

  • San Carlo Acutis

Aunque fue un hábil informático autodidacta, Carlo no desaprovechaba momento alguno para evangelizar y testimoniar la fe, entre ellos, a través del deporte, que era uno de los pasatiempos que más disfrutaba.

Era seguidor de equipos como el Milán y el Manchester United.

Aunque de acuerdo con su mamá, Antonia Salzano, ha dicho entre risas en algunas entrevistas, que Carlo no era especialmente hábil jugando al fútbol, pero ello no le hacía menospreciar la oportunidad de acercar a sus amigos a la fe a través del mismo. Siempre que podía compartir escenarios o tiempo con ellos, lo usaba para vivir la santidad.

  • San Pier Giorgio Frassati

Este santo se caracterizó por ser un joven enérgico y alegre. Practicaba una variedad de deportes, entre ellos la natación, la esgrima y el fútbol. Asímismo, disfrutaba de una de sus mayores pasiones: la montaña y el alpinismo, a los denominaba: «Verso l’Alto» (Hacia lo alto).

Frassati fundó junto a sus amigos el grupo «Los Tipi Loschi«, dedicado a organizar actividades físicas acompañadas de bromas, camaradería y oración, buscando superarse física y espiritualmente junto con quienes lo rodeaban.

  • San Luigi Orione

Solía decir que el juego era una manera perfecta de mantener a la juventud alejada de las calles y de sus distractores del alma. Concebía al deporte como una poderosa herramienta pedagógica para forjar el carácter, promover valores y educar a los jóvenes en un ambiente de alegría y espontaneidad.

Su cercanía con los adolescentes y su espíritu de equipo han hecho que su nombre esté estrechamente vinculado con instituciones formativas y clubes deportivos relacionados con la Obra Don Orione en distintas partes del mundo.

  • Beato Benedicto Daswa

Este padre, maestro y mártir también era un gran aficionado del fútbol. Tanto fue así que fundó y entrenó a dos equipos con los jóvenes de su pueblo Mbahe, provincia de Limpopo en Sudáfrica.

Al ser director de una escuela, incentivaba a los alumnos a ser disciplinados a través del deporte y a formar lazos auténticos de amistad. Su pasión por el balompié estuvo directamente ligada al testimonio de fe que lo llevó al martirio.

Además, capacitó a otros profesores para que se desempeñaran como entrenadores en diversas disciplinas deportivas, entre ellas el fútbol, el voleibol y el hockey. Que estos días que vivimos la fiesta del fútbol en la cita de cada cuatro años del Mundial de este deporte nos ayude a recordar que estamos llamados a vivir la santidad en nuestra vida diaria; que como Jesús y estos santos, aprovechemos los espacios y momentos de integración para vivir el amor de Dios.