Los 5 grandes consejos que Santo Tomás de Aquino ha dejado para tu día a día

Santo Tomás ostenta títulos como “Doctor Angélico” y “Doctor de la Humanidad”, debido a que sus obras marcan la forma en que la Iglesia piensa sobre Dios, el hombre, la virtud y la felicidad. Todas ellas entrelazadas para sacar la mejor versión de la imagen de Dios en las personas.
Sus reflexiones no se detienen a día de hoy y, aunque muy grandilocuentes y teologales, sus pensamientos aterrizaban en aspectos tan naturales de la cotidianidad que resultan de gran provecho para cualquiera. Escribió sobre la risa, el cansancio, el por qué nada nos satisface, entre otros pensamientos rutinarios.
He aquí cinco consejos que pudiesen sentirse haberse escrito hoy mismo por Santo Tomás.
- Déjate llevar por la risa.
Aunque pueda parecer extraño que un teólogo medieval haya hablado de ello, aseguró que “El hombre no puede existir sin la capacidad de reír”; por lo tanto, sin ella se desdibujaría la naturaleza humana.
Por ello, con este consejo invita a no confundir la espiritualidad con una sensación seca de seriedad; antes bien, la persona espiritual debe caracterizarse por la alegría. (Suma Teológica I, q. 44, a. 1, ad 1).
- No midas tu vida por tus logros, mídela por el amor
Casi nadie hoy en día se escapa de una cultura de lo medible, de lo cuantificable: libros leídos, kilómetros recorridos, proyectos finalizados. Este santo recuerda que el objetivo culmen es Dios. Dios es, en esencia, amor; esa es la medida que Él nos enseña. Incuantificable.
“Quien permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios permanece en él” (1 Jn 4, 16).
Así que, ante la perfección que la humanidad busca perseguir por la premura del hoy, podría anteponerse la capacidad de alcanzar aquello que no admite una medición exacta, como la compasión, la clemencia y el servicio al otro.
- Deja de decir «todavía no» y «ya es demasiado tarde»
Actualmente, estas son dos de las quejas más comunes del hombre moderno: “soy demasiado joven para tomármelo en serio” o “soy demasiado mayor para cambiar nada”. San Tomás rechaza ambas. Resalta que, para el cristiano, el ritmo del cuerpo no es el mismo que el del espíritu, por lo que incluso un niño puede ser espiritualmente maduro y alguien de edad avanzada puede estar a punto de nacer. (Suma Teológica III, q. 72, a. 8, co).
Hoy radica en el imaginario generalizado de la sociedad la idea de que hay que esperar el momento perfecto: cuando todo esté sin ruido, sin vientos y a medida. Suele acontecer que, por esperar ese momento perfecto, nunca se empieza, tanto en las aspiraciones personales como en un sí decisivo a Dios. Esto puede llevar, sin que la persona se dé cuenta, a ese realmente “demasiado tarde” que tanto temía.
- No busques al enemigo en las cosas
En la actualidad también se ha gestado cierto hermetismo hacia el mundo en general y sus dinámicas: la tecnología, el cuerpo, el dinero. Si bien es cierto que hay que estar vigilantes, esto no debería predisponernos a una desmesurada conciencia escrupulosa.
Bien se encuentra en la Primera Carta a los Tesalonicenses 5, 21: “Examínenlo todo y quédense con lo bueno”. Ello da a entrever que la mera existencia de cualquier cosa no es mala, sino el cómo y con qué intención se utiliza. Esta es una invitación liberadora por parte de este gran santo, teólogo y Doctor de la Iglesia.
“Ahora bien, todo ser, cuando actúa, busca el bien, como se ha demostrado. Por eso, ningún ser, en cuanto ser, es malo”. (Suma contra los paganos III, 7).
- Comprueba qué efecto tiene realmente tu fe en tu día a día
El santo dominico recuerda que la fe nos une a Dios y debe ordenar nuestras decisiones cotidianas, acotando que uno de los efectos de la fe es que nos orienta hacia la dirección adecuada en todo lo que hacemos en la vida ordinaria. A su vez, nos ayuda a vencer las tentaciones, descubriendo el sinsentido del pecado. En su defecto, la fe trae para quien la acepta varios efectos positivos que se reflejarán en su día a día, haciéndolo más agradable para sí mismo y para Dios.