CulturaUltimas noticias

«Basta ya»: el lamento de todo un pueblo

Foto: tomada de internet

En medio de la escalada de violencia por los recientes bombardeos en el Catatumbo, que han dejado decenas de víctimas civiles en las últimas semanas, elevamos una plegaria por la paz. El detonante: el asesinato de Yofran Camilo Quintero Bayona, un estudiante de 11° grado de la Institución Educativa Orú Bajo, fallecido en un ataque con dron en la vereda 20 de Julio de El Tarra el pasado mes de enero.

Con profundo dolor, lamentamos la muerte de «Camilito», como lo llamaban cariñosamente sus allegados. «La violencia no puede seguir arrebatándole a nuestros niños, niñas y adolescentes, quienes sueñan con un futuro a través de la educación», dice el mensaje oficial, que acompaña a la familia y la comunidad educativa en su duelo. Este suceso se suma a la cadena de ataques aéreos reportados en la zona, donde drones han segado vidas inocentes, intensificando el conflicto en una región ya asediada por grupos armados.

Hoy, levanta la voz no solo con lamento, sino con una convicción firme: «Basta». Basta de madres que lloran a sus hijos, de jóvenes como Camilo, un joven lleno de sueños, sin armas ni enemigos, que soñaba con estudiar, montar un pequeño negocio y cuidar a su padre enfermo tras años de labranza privados de su porvenir. «Su sueño ahora yace enterrado junto a él», mencionaba su familiar, evocando el vacío irreparable en su hogar y comunidad.

La proclama extiende su rechazo a la pérdida de tierras campesinas, esa «identidad y legado» que la guerra absurda convierte en cenizas. «¿Para qué continuar con un conflicto que solo genera destrucción, divide hogares y deja huérfanos, viudas y ancianos abandonados?», cuestiona. En contraste, la paz emerge como abrazo entre vecinos, retorno de desplazados y derecho a vivir con dignidad.

«La guerra no resuelve nada. Solo crea heridas que tardan generaciones en sanar», afirma el mensaje. Por Camilo, por las madres en duelo, por los jóvenes truncados y los campesinos despojados, convocamos: «a levantar nuestras manos no para pelear, sino para abrazar; nuestras voces no para odios, sino para cantar la paz que todos llevamos dentro». La paz, insisten, es posible y se construirá juntos, con el recuerdo de los caídos y la esperanza de los vivos.

Este clamor resuena en un Catatumbo herido por los bombardeos recientes, donde la sociedad civil y autoridades urgen un cese al fuego para priorizar la vida sobre las armas.