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Alteraciones del sueño durante la pandemia, el peligro para la salud mental y física

Por: Dr. Renny Jaimes Beltrán, Neu­mólogo. Experto en Sueño. Profesor de Medicina y Director de la Clínica Neumológica y del Sueño.

El sueño es el taller de reparación del cuerpo, asevera el doctor Eduard Estivi­ll, quien trabaja con trastornos de sueño en Barcelona desde hace más de treinta años. Gracias a que dormimos, los tejidos del cuerpo humano se recuperan y se renuevan cada noche para seguir funcionando durante el día.

Gracias a que dormimos, logramos mante­nernos activos, con energía y conservamos claridad mental para tomar buenas decisiones. Desde hace mucho, el sueño fue considerado como tiempo perdido para los seres humanos. Afortunadamente, desde hace algunos años la ciencia descubrió que mientras se duerme pa­san muchas cosas en el cerebro humano, como la consolidación de la memoria y la limpieza de toxinas. Otro gran beneficiado de un buen sueño es el corazón. Este órgano, que no cesa de trabajar durante toda la vida, encuentra en el buen sueño el descanso y la disminución de la carga de trabajo que potencia su rendimiento diurno.

Sumado a lo anterior, se sabe que dormir bien fortalece el sistema inmunológico, encargado de protegernos de las infecciones, entre ellas el mismo COVID-19.

Durante esta pandemia por el COVID-19, el confinamiento, el distanciamiento social y la incertidumbre, nos vuelven más vulnerables mental y físicamente. Uno de los grandes afec­tados por la cuarentena, es nuestro sueño. Para dormir, el organismo se guía por diferentes se­ñales internas y externas, como la luz, la tem­peratura y la producción de hormonas.

La cuarentena, facilita cambios que alteran el sueño. Algunos de ellos son: La poca exposi­ción a la luz solar, el aumento del tiempo en cama y la inactividad física.

Insomnio y ansiedad

Desde antes de la pandemia, ya se estimaba que más del 40% de la población mundial pa­decía o iba a padecer de insomnio en algún mo­mento de su vida. Dos de sus causas principa­les reconocidas ampliamente, son la ansiedad y el estrés. Con el aislamiento social y la crisis económica desatada por el virus, se evidencia que los niveles de ansiedad aumentan en todo el mundo y junto con ellos, la dificultad para dormir.

Adicionalmente, se sabe que hay una relación estrecha entre insomnio, ansiedad y depresión. Así, quienes han padecido alguna vez de algu­no de estos tres trastornos, presentan un riesgo mayor de recaídas en la cuarentena. Igualmen­te, la falta de horas de sueño empeora síntomas como el dolor. Síndromes dolorosos crónicos tienden a empeorar cuando no se duerme y a su vez, el dolor impide tener una buena noche de sueño. Si a lo anterior, se suma la irritabi­lidad secundaria a pasar una mala noche, en­contramos que dormir mal, puede ser una gran amenaza para el bienestar físico y mental de la persona y de sus familiares.

En estos días, necesitamos dormir bien para so­brellevar el confinamiento y prepararnos para retomar nuestra vida cuando termine la cua­rentena. El pulso actual entre el Coronavirus y la humanidad, continúa. Confiemos en que si­guiendo las recomendaciones y con la ayuda de Dios, saldremos victoriosos. Cuidemos nuestro sueño para seguir adelante, con buena salud y al lado de nuestros seres queridos.

Recomendaciones para cuidar el sueño en cuarentena

Evitar la sobreinformación: Mantenerse actualizado es necesario, pero un exceso de noticias puede aumentar el estrés.

Conservar los horarios de forma si­milar a los que se tenían antes de la cua­rentena: Programar las horas de estudio, de trabajo, de limpieza y de tiempo en familia ayuda a mantener rutinas que benefician la regulación de los ciclos sueño-vigilia.

Realizar actividad física: Gradualmente van a aumentar los permisos para salir a ha­cer ejercicio. Si no se puede, existen rutinas para hacer en casa en plataformas y redes sociales.

Exposición solar: La luz del sol es un regulador natural del Sueño. Exponerse de forma directa una hora en la mañana ayuda a dormir mejor.

Evitar bebidas estimulantes: Toma de forma moderada café, té y bebidas oscuras en general y preferiblemente en las mañanas.

Evite el consumo de bebidas alcohó­licas, ya que empeoran los trastornos del sueño.

Practicar la respiración consciente dis­minuye el estrés y la ansiedad.

Evite siestas prolongadas. Recuerde que las horas de sueño del día se suman a las de la noche y una siesta larga puede provocar el insomnio.

Desconecte aparatos electrónicos una hora antes de ir a la cama.